Autor: José Luis Correa
Tipo: Novela negra
Sinopsis:
Un rastro de sirena es la cuarta entrega de una serie protagonizada por Ricardo Blanco. En esta ocasión, el detective canario se enfrenta al descubrimiento del cadáver de una muchacha que aparece en las costas de La Laja descuartizado. Con un tatuaje y un collar como únicos elementos para intentar desentrañar el crimen, Bla nco se ve obligado a adentrarse en el mundo de la prostitución y tráfico de drogas de la isla.
Comentario:
Hasta ahora José Luis Correa ha sido uno de los autores que he podido leer para la Yincana Criminal que en líneas generales más me ha sorprendido y gustado. Es novela negra de la de antes, esa de protagonista cínico, que fuma y bebe, que tiene una vida difícil y está lleno de mierda, que conoce a mucha gente y su trabajo es cualquier cosa menos perfecto. Ricardo Blanco es de esos personajes que te gusta, y para los amantes de novela negra, es del estilo de Carvalho de Montalbán.
Este libro tiene como punto diferencial la mafia, y cómo no, el cuerpo del principio, que ciertamente te deja un tanto revuelto si eres de los que no soporta demasiado bien las descripciones literales de los cadáveres. Cuanto más imaginas más mal rollo te da, además de asco y dolor, porque aunque se lo hagan post mortem –
En este tomo vemos además de nuevo a Ricardito en sus momentos lúcidos, el humor y la mala hostia, a Inés, la eterna amiga que siempre está ahí, el jefe Alvárez y luego la jerga canaria, los sitios, playas y momentos que hacen que se note que es un libro suyo. Se lee muy bien, es muy ameno y fresco, narrado sencillo, con bastantes diálogos y párrafos cortos, que ayudan a que todo sea más fácil. No es una historia que te deje pensando, ni tampoco tiene un final apoteósico que te maraville o te sorprenda, pero si cumple los elementos clave de una novela negra, y entretiene. ¿Qué más se puede pedir?

Esta reseña participa en la iniciativa:

Requisito a cumplir: La víctima o el asesino pertenecen a la clase baja o marginal

