Autor: Paulina Simons
Tipo: Novela contemporánea
Sinopsis:
Una admirable historia de amor situada en el Leningrado ocupado por los alemanes en 1941. Leningrado, 1941: la guerra parece lejana en esta ciudad de antigua grandeza, donde dos hermanas, Tatiana y Dasha Metanov, comparten un minúsculo apartamento con su familia. La vida bajo el gobierno de Stalin es dura, pero las privaci ones que les esperan ni siquiera son imaginables: el ejército de Hitler está a punto de invadir su querida patria. Bajo el terror y la dificultad, se esconden la belleza y la esperanza: Tatiana ha conocido a Alexandr, un joven oficial del Ejército Rojo de misterioso y turbulento pasado. Mientras el ejército alemán y el duro invierno cercan la ciudad, los amantes se ven abocados a un amor imposible que puede desgarrar la familia de Tatiana y ser, para Alexandr, tan destructivo como la guerra. Y, mientras tanto, la corriente de la Historia arrasa a su paso el mundo tal y como ellos lo han conocido y amenaza con cambiarlos para siempre.
Comentario:
Ya hacía tiempo que quería leer este libro. Me entra en un par de retos, y además me lo habían recomendado mucho. No sabía bien bien de qué iba, pero bueno, me gusta sorprenderme a veces con los propios libros y ver qué me ofrecen.
“-Tania, no te engañes ni por un momento. Hitler puede ser considerado por algunas personas, especialmente la gente de Ucrania, como aquel que los liberará de Stalin, pero ya verás lo pronto que destruirá sus ilusiones, lo mismo que las destruyó en Austria, Checoslovaquia y Polonia. En cualquier caso, después de que se acabe la guerra, cualquiera que sea el resultado para el mundo, tengo la sensación de que aquí en la Unión Soviética estaremos como estamos ahora.”
Aunque no soy nada FAN de leer libros de la II Guerra Mundial –
“-Sí, he leído a Pushkin -respondió el teniente. Cogió el papel del envoltorio de las manos de la muchacha y lo tiró a la papelera-. «El jinete de bronce» es mi poema favorito.
-¡El mío también! -afirmó Tatiana, mirándole maravillada—. «Ha- bía un tiempo, nuestras memorias guardan sus horrores frescos y cer- canos a nosotros, de este relato que ahora os cantaré, gentiles lectores, y será un relato doloroso.»
-Tania, citas a Pushkin como una auténtica rusa.
-Soy una auténtica rusa.”
Para empezar, si tanto te va a doler: para que empiezas una relación con el novio de tu hermana. 2, una vez empezada, el daño ya está hecho. 3, si él quisiera realmente a tu hermana, no se habría liado contigo, así que… inténtalo con él, el daño ya está hecho, al menos que sirva para algo. 4, vaya dos tontos idiotas sacándose de quicio. Ella en plan cansina con que no le puede hacer eso a su hermana (que ya se lo ha hecho) y él que como ella no hace lo que quiere, romperá con la novia-hermana y no volverá a su vida. ¿Qué coño hacéis con vuestra vida? Desesperante.
“-Si es verdad que me adoras —replicó ella, mientras intentaba inútilmente librarse de sus brazos-, no estarías aquí coqueteando conmigo en vez de decretar la ley marcial en la cabaña.
-Antes de ocuparme de ese bicho, te advierto que no se dice coquetear después de que le has hecho el amor a una chica.”
Por si no había quedado claro ya, estos dos me exasperan. Sé que a mucha gente le parece una historia súper bonita, pero a mí no. A mí me ha parecido uno de los grandes tópicos del género, llevado un poco al extremo, y contado lento. El libro en sí es denso, y cuando miras las páginas que te quedan para terminar: más aún. Si a eso le sumas que encima no acelera, que te lo cuentan todo con pelos y señales, y que los protagonistas se ahogan en su propio vaso de agua, pues vamos de mal en peor.
“-Tatiasha, lo lamento tanto. Lamento haberte dicho todas esas cosas horribles. No las dije de verdad. Ni una sola palabra. Tú lo sabes. —Le apretó el estómago.
-Las dijiste de verdad -replicó Tatiana-. Eres un soldado. Las di- jiste de verdad, todas y cada una de ellas.
-No, Tania —insistió Alexandr, que se detestaba a sí mismo—. Por encima de todo lo demás, soy tu marido. No las dije en serio. —La apretó contra sí-. Siénteme, Tania, siente mi cuerpo, mis manos, mis labios, mi corazón; no las decía en serio.
-Shura, quisiera que no dijeras más cosas que no sientes. El olió todos sus olores; frotó el rostro contra su pelo.
-Lo sé. Lo siento.”
Yo lo siento pero esto para mí no es una novela romántica ni una novela histórica. Le faltan datos y hechos para la segunda, y le falta un amor coherente para la primera. Que sí, que es una bonita tragedia muy sonada y tal, pero es que entre los topicazos, los problemas, las mentiras, los celos… ya me tenían harta. Al final era en plan, ¿en serio? Venga ya. No me ha gustado, me ha desesperado. No sé qué tiene para que tantos lo admiren tanto, yo lo siento pero no lo puedo recomendar.
