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24 de abril de 2015

Ifigenia en Aulide

Título: Ifigenia en Aulide
Autor: Eurípides
Tipo: Clásicos
Sinopsis:
Ifigenia en Áulide es una de las dos últimas obras conservadas del gran tragediógrafo ático, escrita en su exilio de Macedonia, poco antes de su muerte. La obra se centra en reflejar de una manera muy moderna y realista el dilema vital al que se enfrentan tanto Agamenón como su hija Ifigenia, que deben decidir entre el sacrificio de la joven, necesario para que el ejército griego pueda llegar a Troya, o negarse a ello, imponiendo de este modo la fuerza de los vínculos familiares por encima de cualquier otra exigencia. Prueba de la fama de la que ha gozado siempre esta tragedia de Eurípides es que no solamente ganó a título póstumo el certamen teatral en el que participó cuando se estrenó en Atenas (406 a. C.), sino que además ha sido una obra estudiada por Aristóteles, imitada por Racine y traducida por Schiller.
Comentario:
Lo tuve que leer en el instituto en griego, en Bachillerato, y tuve la suerte de ir a verlo al teatro de Tarragona en el festival de teatro clásico que se hace cada año. Es un clásico entre los clásicos y un libro corto, más bien una obra de teatro perteneciente a la tragedia, que todo el mundo debería leer alguna vez. ¿Por qué?

Esta obra, por mucho que tenga ya casi 25 siglos, es tan actual ahora cómo cuando se estrenó. Es cierto que habla de la guerra de Troya, y tiene de protagonista al soberbio y ególatra de Agamenón, al que creo que la mayoría no tenemos en mucha estima que digamos (gran parte de culpa debido al cariño que casi todos los amantes del mundo clásico le tenemos a Aquiles, y por tanto no podemos ver a este rey con buenos ojos). Pero por encima de todo esta obra va de tomar decisiones. De ser una persona valiente y tener las prioridades claras, y elegir qué quieres hacer con tu vida o con la de los demás, que es exactamente lo que ocurre aquí.

Agamenón se encuentra en la diatriba de no poder partir porque no hay viento, día tras día, entonces se piensa en hacer un sacrificio a los dioses para poder ir hacia Troya, y resulta que la mujer elegida para ello no es otra que su propia hija, Ifigenia. ¿Qué se hace entonces? Clitemnestra, su mujer, y hermana de Helena, se muestra contraria y pide clemencia, al igual que la hija. Pero cuando van pasando las horas, Ifigenia acepta su destino y Agamenón claudica, ya que él siente que no puede pedirle a sus congéneres que vayan a Troya a recuperar a la mujer de su hermano, dejando sus casas y familias, y luego él no poner en riesgo a la suya.

Más allá de la historia normal, es una reflexión sobre el amor a los demás y la toma de decisiones que afectan no sólo a nuestra vida, sino a la de otros. A veces, esas consecuencias con las que no contabas cuando tomaste una decisión y al final termina afectando a tu vida de una manera que veías impensable, y además, de forma indirecta al hacerlo con alguien a quien quieres. Por eso mismo hay que ser muy consciente de todo lo que elegimos y decidimos, y de sus posibles consecuencias.

Es una tragedia porque Ifigenia muere sacrificada, pero en muchas versiones dicen que los dioses la acogieron en su seno, y otras directamente que Artemisa se la llevó con ella y la convirtió en una de las suyas, y puso a una cierva en su lugar. Igualmente ese final, en que ella se sacrifica, también pone de manifiesto las veces que terminamos pagando por cosas que no hemos podido elegir y que lo hacemos por amor a los demás, o simplemente porque no nos queda más remedio. 

Es un gran clásico. ¿Lo habéis leído? ¿Le daréis una oportunidad?

8 de abril de 2015

Medea

Título: Medea
Autor: Eurípides
Tipo: Clásicos
Sinopsis:
Medea, que se representó el 431 a.C., es seguramente la obra maestra de Eurípides. Jasón, esposo de Medea y padre de sus hijos, va a repudiarla y a casarse con la hija de Creonte, rey de Corinto. Medea, enfurecida y colérica, se vengará. Simula haber sido convencida por Jasón y envía a sus hijos con ricos regalos para la novia al palacio de Creonte; pero esos regalos tienen un conjuro mortal que acaban con Creonte y su hija primero y luego, para engrandecer la desgracia de Jasón, con los hijos de éste, que son los suyos propios. Medea es la mujer enfurecida por el repudio del marido que trama un crimen para vengarse.
«Eurípides fue el dramaturgo decisivo para el teatro posterior, tanto en el griego como en el romano. Séneca se inspiró en él constantemente, y luego su huella ha resurgido en cualquier intento de teatro neoclásico, en Racine, por ejemplo. Muchos han visto en él no sólo al trágico más moderno, humano y realista, sino al más trágico de los trágicos».
Comentario:
Siendo muy pequeña me enamoré de la Grecia Clásica. Ya de niña me gustaban más los mitos griegos que otras historias o cuentos de Andersen que me contaban. Así que cuando pasé del metro de altura, empecé a pedir en casa libros que seguramente mucha gente con 50 años ni siquiera ha leído, ni ha tenido interés en hacerlo. Sé que no es lo normal, pero lo mío con este increíble país y su historia viene de lejos. Del mismo modo en que también lo hice con Egipto. Soy una clásica, y creo que siempre lo seré.

Tuve la suerte de empezar a leer tragedias griegas con 14 o 15 años, y desde entonces no he parado. En los clásicos antiguos con Sófocles y Eurípides, vemos realmente la diferencia real entre comedia, drama y tragedia, que ahora no termina de cuadrarse bien en los libros, y aún menos en las películas. Te ponen en cualquier lado que es un drama, lo vas a ver esperanzado, y al final se mueren los protagonistas. A ver, ¡eso no es un drama, es una tragedia! Los dramas tienen que tener final feliz, si no lo tienen, son tragedias. Tan fácil como eso. 

Pero bueno, volviendo al libro... creo que una de las que más me gusta es Antígona, pero si bien es verdad que la que más me marcó en su momento fue ésta. La primera vez que leí Medea se llevó toda mi atención y mi sorpresa cuando la leí. Entonces ni siquiera leí la sinopsis, sino simplemente me puse a leerla. Me sonaba Jasón de los mitos y los Argonautas, así que pensaba que sería algo completamente diferente. Recuerdo la pena la primera vez que leí este libro, quedándome completamente sorprendida al ver el crimen que comete Medea, tan sutilmente, como si no fuera con ella y como si no pasara nada. *SPOILER* Maldita sea, ¡mata a sus hijos! Ninguna venganza, ni herida, ni nada que te haga tu marido merece eso. Son tus hijos. No hay raciocinio lógico, ni sano que pueda llegar a entender eso. *SPOILER*

Y creo que precisamente por ello este libro es tan bueno. No importa las veces que lo leas, siempre llega a ti de nuevo. Ha habido historias así en  la vida real, desde aquella época hasta la actual, y Eurípides lo único que hace es ponerlo en un papel y representarlo. Representar el horror al que a veces la venganza ciega nos conduce, a como se pierde el sentido y se comenten crímenes atroces sin ningún sentido. Te hace pensar mucho, valorar, y también te llega mucho el final. Con una Medea insensible que huye y forma una nueva vida como si nada, y un padre destrozado, loco de dolor, que se quita la vida. Parece mentira como aquí el culpable sigue su vida, y el inocente, es el que se siente más culpable y no soporta la tragedia. 

Sé que a muchos no os gustan los clásicos. Yo no soy quién para decir nada respecto a eso, sólo os puedo invitar a darles una oportunidad y conocerlos un poco más. Elegir algunos más suaves como Ifigenia, las Bacantes, o cómo no, las comedias griegas, que son muy divertidas, y no entran en estos terrenos tan difíciles de las tragedias. Vale la pena meterse un ratito en el lenguaje, la manera de narrar, y todos esos detalles que fueron escritos hace más de 2000 años.