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9 de enero de 2015

El señor de las moscas

Título: El señor de las moscas
Autor: William Golding
Tipo: Novela contemporánea
Sinopsis:
Fábula moral acerca de la condición humana, El Señor de las moscas es además un prodigioso relato literario susceptible de lecturas diversas y aún opuestas. Si para unos la parábola que William Golding estructura en torno a la situación límite de una treintena de muchachos solos en una isla desierta representa una ilustraci ón de las tesis que sitúan la agresividad criminal entre los instintos básicos del hombre, para otros constituye una requisitoria moral contra una educación represiva que no hace sino preparar futuras explosiones de barbarie cuando los controles se relajan.
Comentario:
Si he de decir la verdad cuando me apunté a la lectura conjunta lo hice porque aunque era un libro que me sonaba un montón no sabía ni de qué iba. Sorprendida que me ha quedado, cuando he visto que son un montón de niños solos en una isla. Me ha recordado a la metáfora que nos hizo el profe de derecho en clase en segundo de carrera. Estoy sorprendida y curiosa a ver qué me deparará esta historia.

Es dura, es una historia compleja y pero con una prosa sencilla, amena de leer. En ningún momento se haga larga, quizá a veces peca un poco de lineal y plana, pero es un libro que devoras sin querer. Eso sí, la historia en sí, que no es más que la de un grupo de niños perdidos en una isla tras un naufragio, encierra detrás todo un mundo metáforico sobre los instintos del hombre y las bajezas del ser humano. En la piel de un montón de niños, queda reflejada la maldad, el instinto asesino, la mentalidad más extrema a la que la humanidad puede sucumbir, y como la falta de las comodidades o de la casa, afectan muy nocivamente al ser.

En el momento en que termina el libro, cuando todo acaba y los rescatan, es cuando queda el momento a la reflexión. Cuando caen las lágrimas por lo perdido, no sólo por las muertes, sino porque también ahí, en ese espesor huyendo de las lanzas y el miedo, también cayó su niñez, y nada volverá a ser como antes. Es una reflexión muy personal sobre la barbarie humana, sobre lo que escondemos tras las reglas, los controles y las apariencias. Y lo es mucho más porque los protagonistas son niños, no adultos, sino esos pequeños seres inocentes y puros en los que siempre pensamos cuando queremos ver lo bueno de las cosas.


Es una historia que merece la pena leer.
Os lo recomiendo.