Título: El diablo enamoradoAutor: Julia London
Tipo: Novela romántica histórica
Sinopsis:
El deseo de una mujer… Abigail Carrington parte rumbo a Inglaterra para casarse con el Michael, Marqués de Darfield, a quien ama desde su infancia. Sin embargo, el hombre que la espera ante el altar es un desconocido, que se apresura a casarse con ella y después la abandona. Sólo la pasión de sus besos le hace albergar la esperanza de que el suyo no ha sido un matrimonio de conveniencia.
La necesidad de un hombre… Por su parte, Michael Ingram apenas guarda un vago recuerdo de aquella niña mimada, y se lamenta de haber aceptado casarse con ella para poder salvar su patrimonio familiar. Pero por más que se propone ignorarla, su belleza lo tienta y sus encantos lo envenenan. Michael se esfuerza por apartarse de ella, hasta que está a punto de perderla. Es entonces cuando decide recobrar su amor antes de que sea demasiado tarde...
Comentario:
Cuando leí la sinopsis lo primero que pensé fue: oh no, otra vez otra muchacha tonta que se cree que el amor de su vida la ha esperado desde que eran niños y que tiene un montón de pajaritos en la cabeza. Ahora cuando llegue y no sea lo que espera, se pondrá a llorar, querrá volver a casa, él le dirá que no, y al final terminará mega enamorado de ella y serán súper felices. No me equivocaba, eso es exactamente lo que pasa. Así que, sinceramente el libro no pasa de ser un mero entretenimiento de tarde aburrida dónde no tienes nada mejor que hacer y te llega este libro a las manos. Ya.
“—Muy bien. En cuanto al matrimonio, exijo que se cumplan ciertas condiciones. He decidido que tú vivas en Blessing Park y yo en Brighton —sentenció.
—¿Insinúas que vivamos separados? —preguntó incrédula.
—Serás muy feliz en Southampton, te lo aseguro. Yo, sin embargo, estaré mucho mejor cerca de mis negocios. No veo razón para que vengas conmigo.
—¡No permitiré que me recluyas! —respondió Abbey, acalorada.
Él contuvo una sonrisa. Si el destello de furia que detectaba en sus ojos violeta era un indicio de algo, no le costaría lograr que llevaran vidas completamente separadas. De hecho, quizá lograra que se rajase.
—Espero de ti obediencia absoluta. Si vas a ser mi esposa, yo decidiré lo que más te conviene, y espero que acates mis decisiones en todo. ¿Queda claro?
—¿Y tú sabrás lo que más me conviene desde tu poltrona de Brighton? —replicó muy ofendida. —¡Tu arrogancia es verdaderamente pasmosa! —remató furiosa.”
Así empiezan al principio, ella con furia y él con arrogancia. Quiere que sea un mero matrimonio en el papel. Que sea obediente, y que le dé un heredero tan pronto como sea posible. Que ella viva su vida sin dar problemas en la casa que él quiera, y él que tenga su vida todavía apacible en otro lugar. Y claro, ella que aún está segura de que él la ama locamente y que está enfadado por su tardanza, pues se pone toda fiera a decirle que no y a intentar amansarlo.
“Sus noches, por supuesto, eran pura dicha, un mundo de deleite sensual que ella jamás había pensado que existiera. El la hacía sentirse hermosa, elogiando su cuerpo y el modo en que reaccionaba a sus estímulos. Siempre le daba el máximo placer, y a ella le encantaba probar cosas nuevas con él. No le había costado mucho empezar a experimentar; lo tocaba en sitios distintos o se movía de formas diferentes, y la reacción de Michael era siempre de absoluto placer y gratitud. Cuando hacía el amor, ella le decía que lo amaba, y él le susurraba «Lo sé, mi vida», o se limitaba a sonreír. Pero él nunca se lo decía.
Abbey sabía que él no la amaba; nunca la había amado. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo e iba intensificándose la magia que había entre ellos, se preguntaba cómo era posible que no sintiera siquiera un poco de afecto por ella. Le daba la sensación de que Michael se contenía, de que no se lo enseñaba todo, pero ¿cómo era posible que no sintiera la potencia de aquellas emociones cuando sus cuerpos se unían o la intensidad de la ternura que una simple caricia podía conllevar? ¿Cómo era posible que no compartiese con ella la sensación de que eran una sola persona?”
Lo siento pero es que de dónde no hay no se puede sacar. No me ha gustado. Me parece que ella, con todo el carácter que tiene al principio, es una ingenua muchacha tonta que tira la toalla y se ahoga en sus lágrimas. Luego se deja vencer por la tristeza y el dolor, y él tiene que convencerla de que sí la ama –cuando en verdad no lo hacía, y ha cambiado en apenas unas semanas de blanco a negro- para que tengan un final súper feliz. Lo siento pero no me parece creíble, y además el libro es muy normalito. Últimamente es que me encuentro cada cosa, que tela.
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